"...Nos vas a buscar y nos vas escuchar..."

Indices

Los llaman índices y ayer hablábamos con mi amigo Víctor, en realidad nos consultábamos mutuamente para ver si alguno tenía idea de que carajo son. La conclusión que saque es que Nasdaq, Vovespa, Dowjones y Nikkey parecen cuatro amigos de un tío abuelo mió, de la época en que trabaja en los ferrocarriles de Buenos Aires y que también se podrían traducir de la siguiente manera. En este orden: el turco (Nasdaq), el Negro (Vovespa), el gringo (Dowjones) y Mifune (Nikkey). A ninguno de ellos los conocí porque mi tío abuelo falleció cuando yo era chico y de ellos el único dato que tengo es que cuando se armaba un picadito no había quien los sacara. Los podemos resumir así, de los amigos de mi tío se muy poco y de los índices se menos todavía. Cada tanto los ponen en todos los diarios y nos preocupamos y todo, al pedo. Como si alguno de nosotros tuviera acciones en alguna de esas empresas que te hacen millonario en una mañana y te llevan a la quiebra la misma tarde.
Las historias que mi Tío Emilio me contaba de sus cuatro compañeros era sumamente divertidas y yo las escuchaba con el asombro y la admiración que solo tiene un nene de siete años frente a un hombre que entre otras cosas era militante del partido comunista.
La realidad es que como yo a los siete años, endulzado y totalmente absorbido por el relato de mi tío, escuchaba esas historias que tenían mucho de mentira y bastante de imaginación, así de esa misma manera los diarios de todo el mundo nos venden la suba de los índices, como si realmente eso afectara nuestra vida, nos ponen en la cabeza lo que debemos decir, pensar, consumir y opinar. Así de esa forma los pocos dueños de los medios disponen de tiempo de cerebro humano.
Yo no se si lo recuerdan pero por acá por Argentina en una época vivíamos pendientes del “riesgo país”, se lo mencionaba en los medios mas seguido que la temperatura y mas de uno se fue preocupadísimo a dormir el día que supero los 5000 puntos y que por debajo solo nos quedaba Nigeria. Un montón de pelotudeses. La verdad no puedo creer que ese tipo de cosas logren afectar nuestra vida como si no tuvieran vuelta atrás. Hoy del Riesgo Pais no se acuerda ni Cavallo.
Pensar en quienes marcan esto índices o como hacen para medirlos ameritaría otra entrada, por ahora me quedo con una de las de mi tío, esas que son de fulbito y que terminan con resultados verdaderos, ganador, perdedor o empate y que siempre, siempre tienen revancha.

“…esa tarde no lo matamos al Negro porque Mifune se puso en el medio y nos para a los tres. Que día de mierda hermano se comió cinco goles en 15 minutos, hasta los 10 del segundo ganábamos 2 a 0 y cuando llegaba la hora perdíamos 5 a 2 . Me acuerdo y te juro que me caliento otra vez, eso que hace mas de 25 años que paso lo que te cuento. El negro tenia esos días en que nos daba la impresión de que había nacido con dos manos izquierdas, pero la verdad ¿se podría haber puesto tan pelotudo otro día no?. Final de campeonato. Costo un huevo anotarse porque todos los demás equipos eran de Country club y como a nosotros se nos ve de lejos la pinta de laburantes, se hacían los boludos y no nos querían anotar. Al final entramos y acostumbrados a jugar con los muchachos de los talleres y los maquinistas, estos pebetes fueron un entrenamiento, ni un solo partido por menos de 4 goles ganamos. Se agarraban una calentura. Pero ese día, ese día yo lo miraba al negro y veía que estaba distraído y que miraba mucho para la izquierda. Pensé que le jodia el sol primero. Que calentura no te imaginas, cinco en 15 minutos. No nos hicieron más porque el Negro se tiro al suelo y se hizo el lesionado y como no teníamos suplente porque el hermano del Turco nos colgó a último momento tuvimos que abandonar. Pasaron como dos meses y todavía no lo perdonábamos al Negro Vovespa. Y el, nada, se quedo calladito, recién como a los seis meses nos contó que en realidad miraba para la izquierda porque la mujer del técnico del otro equipo le daba calce, no te imaginas mas caliente todavía. Hasta Mifune se calentó ese día me acuerdo que con ese acento raro que tiene le gritaba, SOS UN PELOTURO, SOS UN PELOTURO, no ves que lo hacia a propósito para distraerte. El negro agacho la cabeza y no decía nada. Dos meses después lo vi paseando en el falcón del hermano con la minita, no era joda, se la levanto nomás. La mina se separo y se junto con el Negro de la nena que tuvieron yo soy el padrino y del nene mas chiquito El gringo, que fue el único que llego a pegarle un piñón en el ojo ese día que nos comimos 5, después Mifune se metió en el medio y nos echaron a todos con la policía…”


En esta foto con equipo de cancha grande. "Talleres de Tolosa" Ferrocarriles de Buenos Aires