"...Nos vas a buscar y nos vas escuchar..."

Te recuerdo



He correteado por la delicada sábana de tu vientre, escondiéndome en tu ombligo cuando la incertidumbre de la noche me impedía dormir profundo; sueño insondable, sin embargo, el mío, bajo el abrigo de tus llanuras.
He estado acampado en el rosado témpano de tus pezones, más no me ruborizo, sí, tus pezones, núcleo dividido del universo entero.
En el exuberante bosque de tus cabellos; enredo selvático y absorbente, frondosa posada para el sosiego, me estuve una vez perdiendo.
He estado trepando hasta las dos cimas de tus tobillos. Elevación tranquila, erótica y quebradiza; fragilidad desde la que observar, con calma y con apetito, horizontes y mundos y cielos inciertos, extensiones muy lejanas, más allá incluso del futuro de todos los hombres.
He rastreado con lujuria la sublime textura de tus labios, humedeciendo mi cuerpo entero apenas con un suspiro de cuantos me regalaste.
He caminado por la travesía de tu sexo, brincado sobre la esponja de tu clítoris, zorra, que tantas cosas hice ya contigo, huyendo de esta angustia que me produce el solo hecho de existir, que dudo aún, todavía, de si va a llegar el día en que me llegue a cruzar contigo.