"...Nos vas a buscar y nos vas escuchar..."

Juntos Somos mas.


Familia de “YO ARGENTINO”:
Como bien dice Adrián en la entrada de ayer, empiezan a ser muchas las personas que de una forma u otra dieron con este espacio... particularmente recibo diversos comentarios del blog de gente que vive por Valencia y alrededores y el interés de las personas de participar en el mismo, aportando distintas experiencias y puntos de vista sobre las mismas cuestiones... Con respecto a los que estamos del otro lado de atlántico, veo que el blog está empezando a ser un puente para todos aquellos, que hasta ayer, pensaban de una manera y deseaban hacer saber su opinión en alguna lugar.
Casi sin querer nos encontramos con esto (y nos gusta)...
En origen (el programa de radio que íbamos a hacer junto a Adri) no tenia mucho que ver con la actualidad de “YO ARGENTINO”, pero lo bueno de todo esto es que nos chocamos con un mundo nuevo que nos lleva por caminos
desconocidos pero llenos de ilusión...
Y no se dan una idea de lo hermoso que es hacer algo y que se empiece a prender gente para darle vida a ese “algo”.
Bueno, ese es el caso de “Mery” (y su deseo de compartir algo tan íntimo como una carta a su propia familia), y será también el caso que hoy les presento: “el de Nico”, un amigo uruguayo-argentino (como a él le gusta mas) que hace días que lee las entradas y me dice: “yo quiero hablar de la inmigración”... así que: Nico, como Mery, como alguna vez fue Iván y Jose como también Eli, etc...
BIENVENIDOS A TODOS!!!, los dejo con las reflexiones de Nico...

Mi opinión de lo que es ser un inmigrante.

Buenas, primero que nada me gustaría decir que la palabra inmigrante me encanta; junto a mestizo son de las dos palabras que más me gustan. Tienen una fuerza y una capacidad descriptiva que solo pocas de ellas poseen.
Sin empezar a desvariar mucho voy a hablar de la primera, no de la etimología de la misma, sino de lo que significó, significa y significará ser un inmigrante para mí:
Yo creo que todos salimos de nuestro país con un mismo y claro objetivo, (habiendo excepciones claro, como el progreso), eso que tanto le cuesta conseguir a Argentina. Eso que se perdió años antes de haber nacido yo, que cuesta conseguir, vaya si cuesta, pero algo que es muy fácil de perder.

Yo siempre digo que la democracia es lo primordial para el progreso de un país, aunque también creo que en Argentina y en la mayoría de los países de América del sur es demasiado joven; esto sumado a la desvergonzada y frenética corrupción que inunda los pagos, las malas gestiones, las privatizaciones de las empresas y paisajes naturales que nos generaban ganancias, las deudas que se socializaron, o sea, deudas que pasamos a pagar nosotros en concepto de i.v.a, impuestos, etc. La policía que en vez de combatir los crímenes los comete, los políticos que hablan pero no dicen, incluso nosotros que votamos pero no elegimos y muchas otras cositas que hacen que la gente tome decisiones que en la vida se le pasarían por la cabeza si esto no fuera así, por ejemplo, o mejor dicho, "EL EJEMPLO",

Emigrar, dejarlo todo, familia, amigos, muchas costumbres, muchos olores, sabores, cosas que con el tiempo se convierten en recuerdos, que nos ponen nostálgicos, ciclotímicos, rabiosos y a veces, (en mi caso me pasó), despechados, sintiendo que el "país me echó", que me negaba oportunidades dentro y me obligaba a buscarlas fuera, eso y muchas cosas más que harían esto interminable. Supongo que todo eso lo genera la decepción, la distancia, la tristeza, el desarraigo, pero también creo que es normal, que es entendible y en cierto punto debemos permitírnoslo.
Las cosas con el tiempo van cambiando, (cuesta sí), pero empezás a mestizarte con la gente de aquí, con el lugar, ves a uno con un mate en la calle y lo mirás así como esperando algo, algo así como hermanarte más, cosa que en muchas, ( muchas ocasiones “no pasa”), ya que la arrogancia que nos caracteriza. y ese orgullo mal formado que adoptamos al nacer o criarnos en suelo argento nos hace olvidar que vinimos con una mano atrás y otra delante. Pero bueno, son cosas con las que hay que aprender a lidiar.

Sé que para todos no es así, hay quienes se acostumbran, quienes se enamoran de éste país y no quieren volver, quienes están por estar, quien está acá y va diciendo por ahí que esto es una mierda, que si el lugar, que si la gente, (vamos), el imbécil de turno, también el que se adapta pero siempre tiene claro donde quiere terminar sus días (a Argentina me refiero), o está el que como yo termina pensando y sintiendo que es algo así como un ciudadano del mundo que te tocó ó elegiste desarraigarte y enamorarte tantas veces de un sitio que te sentís un poco de todos ellos.
En fin ser inmigrante es para mi un símbolo de coraje y cobardía, de amor y odio, de progreso y retroceso, de inteligencia y de estupidez, de acierto y desacierto, en realidad lo que quiero decir es que es una persona como cualquier otra, ni más ni menos, lo único que nos diferencia del resto es el país de origen y el acento,(muy productivo dicho sea de paso)