Las 10 del Rock Nacional


Supongamos que un extraterreste desciende en Argentina, en el Uritorco (Cordoba) ya que estamos para alimentar las creencias populares. Es pariente del Nahuelito y quiere llevarse lo mejor de nuestro Rock. ¿en qué temas pensaríamos? 
Sin importarnos de qué época son, ni de qué estilo, ni de qué autoría.
Hayan sido (o sean) grandes éxitos, o no.
(Como este país es el lugar donde hay 35 millones de técnicos de la selección de fútbol, después cada uno levantará el pulgar o no, y hará su propio listado. Y está bien). Aquí van los 10.
Ustedes dirán si coinciden o no...

  • - Cerca de la revolución
    Charly García

  • - Muchacha ojos de papel
    Almendra

  • - Mariposa Pontiac (Rock del país)
    Los Redonditos de Ricota

  • - De música ligera
    Soda Stereo

  • - La balsa
    Los Gatos

  • - El 38
    Divididos

  • - Pistolas
    Los Piojos

  • - Yo vengo a ofrecer mi corazón
    Fito Páez

  • - Eiti Leda
    Seru Giran

  • 10º - Sólo le pido a Dios
    León Gieco

No te preocupes...

El diario La Nación hace ruido por el aumento de la planta de personal de Aerolíneas Argentinas, tiene miedo de que se malgaste el dinero de los impuestos que no piensa pagar...

http://www.lanacion.com.ar/1771523-recalde-defendio-la-gestion-en-aerolineas

http://youtu.be/BDH5zmCzkMM

Algo que leer...

"El cielo cierra a las cuatro" 

Por: Zepol 

Doña Guadalupe era una mujer de edad madura que desde el año nuevo se había vuelto loca. Esta anciana no era como esas personas que de vez en cuando tienen sus momentos de lucidez, sus relámpagos de formalidad, sus períodos en los que traban sus razonamientos con una concatenación tan perfecta y tan ajustada a los cánones de la escolástica que sus parientes acaban más confundidos que antes y se cuestionan si aquel hablar con tanta propiedad no sería un síntoma más de la enfermedad.

No. Doña Guadalupe era loca a tiempo completo. Loca profesional. Loca consecuente con su compromiso de mantener una férrea, prolongada, sistemática y total oposición a la razón.

Y aun dormida era loca, pues según cuentan sus vecinas, sus sueños e incluso sus pesadillas eran insanos, es decir cuerdos, porque todo el mundo sabe que los locos sueñan al revés, tienen sueños correctos, no disparatados, fragmentados o surrealistas como los que tenemos la gente que presumimos de juiciosos y reflexivos.

Los locos ¿quién ignora esto? sueñan historias con principio, nudo y desenlace como debe ser una historia bien contada. La única anomalía que un purista del inconsciente podría encontrar en el sueño de los orates es que se desarrollan hacia atrás, comenzando por el desenlace, finalizando en el preámbulo y en colores complementarios. Donde debería aparecer un azul se ve un rojo, y los verdes de las colinas están teñidos de un anaranjado eléctrico sin que nadie sepa quién les ha enseñado la rueda cromática con tanta precisión.

Doña Guadalupe no siempre fue así, ni su locura fue progresiva, como es lo usual en casi todos lo casos en que se comienza por ligeros deslices del pensamiento hacia un lado de la calzada y se termina por una franca carrera a campo traviesa por el ancho mundo de la sinrazón y la evasión total. No. La anciana se volvió loca de golpe y porrazo como si una mano inmisericorde le hubiera accionado el interruptor del entendimiento y apagado la luz de la inteligencia por falta de pago y sin previo aviso.

Aquel fatídico día se levantó a las cinco y media, malhumorada y quejumbrosa como todos los días, encendió la radio y desplazó la aguja del dial hasta la estación de las rancheras madrugadoras.

Acababa de entonarse escuchando a Los Tacuacines del Norte y con ese fondo musical rural y campirano murmuraba sus oraciones de costumbre, tan aceleradas y automatizadas que se habían vuelto ininteligibles, aún para ella misma, y se disponía a bregar con los quehaceres de otro día más.

La cosa pasó a media tarde, mientras escuchaba las noticias y fue algo repentino como cuando a uno le da un piquetazo en las costillas y no le dio tiempo ni siquiera de recoger la ropa tendida ante la inminencia de la tormenta. Simplemente a Doña Lupe se le disparó el fusible de la cordura y se cortocircuitó de por vida.

Su capacidad, de la que presumía más o menos abiertamente, de mantener una actualizada información sobre los asuntos sociales y los movimientos de la izquierda se esfumó, se declaró subversiva de la lógica y se fugó ilegal y sin documentos al país del nunca jamás. No escucharía más los anuncios gritados por locutores fingidamente entusiasmados. No habría más radionovelas con actrices lloronas entrampadas en dramas de emociones primitivas y sin control, no más preocupaciones por el costo de la vida ni por el resultado de las campañas electorales.

Esas cosas, como las oscuras golondrinas que aprendieron nuestros nombres, ya no volverían. Quizá porque ella no tenía balcón, ni enredaderas, ni cristales en la ventana, sino simplemente un cuadrado de luz menguado al mediodía por una cortina de tela para mantel.

A partir de aquel día se graduó de incoherente, fue vecina del disparate y confidente de lo absurdo. Y por qué no decirlo, aparentemente también fue feliz en ese mundo misterioso y desconocido a donde ingresó sin bombos, platillos, alfombra roja ni papeles.

Según cuentan aquellos que especulando aciertan con más tino que los científicos que presumen de pronosticar si lloverá hoy por la tarde, la causa de su locura fue la noticia de la muerte de su único hijo, abatido por los caza inmigrantes mientras trataba de ingresar clandestinamente al país de los que se autodenominan dueños del sueño americano. Como si del río Bravo para abajo no fuéramos americanos –más que los importados de Irlanda – y no tuviéramos sueños, más lúcidos y fulgurantes que las luces de Las Vegas.

No me costó dar con su dirección. Encontré a la anciana sentada en medio de su pieza con la mirada fija en el piso, ocupada en descifrar con tozuda concentración el misterio de aquel cuadrado de sol que se había resbalado desde la ventana. No se volvió para mirarme cuando entré ni dio muestras de curiosidad o de temor cuando arrimé la única otra silla.

Contra toda opinión especializada, algo me decía que aquella anciana me entendería, y que mis palabras descenderían fluidas y luminosas hasta los recodos de su mente. O quizá más bien ese era mi deseo.

Loco yo por intentarlo, loca ella por definición, lo peor que podría suceder era que perdiera una tarde, lo cual, después de todo, no sería una pérdida teniendo en cuenta que estaba cumpliendo la voluntad de un moribundo. Y aunque mi sentido común me tildaba de inconsecuente, igual comencé a hilvanar mi historia como comienzan casi todos los que no saben por donde empezar, con una excusa, que si bien no es creíble para nadie, al menos nos da pié y entrada en la conversación.

-Bueno... Verá Doña Guadalupe... en realidad yo debería haber venido hace algunos meses. Pero usted sabe, el trabajo, las diligencias, en fin, una cosa fue tirando a la otra y las semanas fueron pasando...

Vacilante me detuve esperando encontrar en aquel rostro saturado de indiferencia alguna señal de entendimiento que nunca vino.

- Lo importante es que ya estoy aquí, no es cierto? Verá, yo soy reportero. Si, persigo noticias. Donde hay un barullo, ahí estoy yo con mi cámara y mi libretita - Sonreí de lo que yo consideré un chiste, y acerqué más la silla - El caso es que hace seis meses me encontraba haciendo un reportaje sobre los peligros que corren los que atraviesan la frontera ilegalmente, cuando a eso de las tres y media de la tarde fui testigo del asesinato de un joven que infructuosamente trató de... Bueno, usted sabe, de cruzar al otro lado.

Moribundo, sacó de su bolsillo esta carta dirigida a usted y me hizo prometer que la entregaría personalmente. Lamento no haber venido antes, pero… bueno, aquí la tiene.

La anciana, como llegando de una tierra fantástica poblada de duendes, mágica, lejana, gris y escondida entornó los ojos. Una estrella fugaz de inteligencia cruzó el firmamento oscuro de sus pupilas y se perdió en el horizonte de su indiferencia.

Sin prisa, tomó el sobre, lo rasgó, sacó la carta y la leyó.

Contrariamente a lo que cualquiera esperaría, Doña Guadalupe sonrió y mirándome con ternura como si estuviera viendo a su propio hijo, preguntó:

-Dice usted que mi hijo murió a las tres y media de la tarde?

-Si… El sol todavía estaba muy alto…


-Bien, me alegro por mi Juancito. El cielo cierra a las cuatro.

Militantes

Hoy 20 de setiembre fue un  dia particular,  con un  grupo de compañeros ganamos las elecciones del centro de estudiantes donde llevo adelante mi tecnicatura en mantenimiento industrial. El CENT 11 de Ushuaia.  Hoy asistimos a un acto de la democracia que nos dejo en la posicion de llevar adelante los destinos de este primer  centro de estudiantes de la institucion.
Mientras estabamos esperado el conteo de los votos, formal porque solo hubo una lista,  la nuestra, alguien me pregunto, Ustedes militan?. La respuesta fue: si militamos.  Y enseguida esa cara de sospecha como si hubiese sacado algun objeto extraño del bolsillo y todos se hubieran alejado porque parecia peligroso, esa mirada de descofianza como cuando sos chicos y todos se despegan porque algun compañerito dijo que tenes piojos.
Me quedo en la cabeza un buen rato la imagen y la sensacion : pero llegando a casa  recorde este texto de  Edy Binstock  quien fuera secretario de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, y aunque mi militancia se haya a miles de años luz de este ejemplo, tiene muy en el fondo esa semilla de creer que hacemos lo correcto y lo sostenemos con las ideas y el trabajo.

"...Hace 26 años hablamos por última vez por teléfono, vos me anunciaste que viajabas con Horacio a Río y que comenzara a esperarte. Jamás llegaste a la cita. Años después supe que te buscaron con un avión militar, que te resististe a carterazos, que fuiste una víctima más de la operación Cóndor. Que te secuestraron en Río de Janeiro y que te trasladaron junto a Horacio a Campo de Mayo, esto fue lo último que supe de vos.

Por eso quiero contarte que nuestros hijos son hermosos, que Ana se te parece muchísimo, que todos los que te conocieron se asombran del parecido y que Miguel era tan inteligente como vos pensabas cuando lo veías ingeniárselas en su cuna, allá... en la guardería. Quiero contarte que los tiempos que siguieron fueron sombríos, que poco fue quedando de esa sociedad en que vivimos, en la que si nos echaban del laburo, como te pasó cuando te embarazaste de Ana, al otro día conseguíamos otro. Que luchábamos por una sociedad mejor, por una patria justa. Pero algo que se dio en llamar neoliberalismo fue lo que nos dejó la dictadura y dirigencias claudicantes y traidoras. Nos dejaron un país donde no sólo los desaparecieron a ustedes sino también a millones de compatriotas a los que dejaron sin trabajo, sin presente, sin proyecto y sin futuro.

Pero también quiero que sepas que era cierto lo que decía el General: “Cuando los pueblos agotan su paciencia hacen tronar el escarmiento”.

Que una luz de esperanza volvió a brillar en nuestra patria, que nuestra generación tuvo una nueva oportunidad y que no te estamos fallando, que no les estamos fallando. Que hoy honramos tu memoria, la de Guillermo, la del Chufo y la de tantos otros reconstruyendo la verdad y peleando por la justicia. Recuerdo las causas por las que un día empezamos a militar: para que no hubiera más pobreza y explotación en nuestra patria. Quiero que sepas que nuevas generaciones de jóvenes levantan las mismas banderas. Aún estamos muy lejos de ese objetivo, pero siento que tu sacrificio no ha sido en vano, que “en eso andábamos”, que “en eso seguimos andando”, en construir una patria justa para todos.

Mónica, nuestros hijos crecieron bien, seguimos luchando, recuperamos la autoestima y la esperanza, ésa es nuestra victoria..."

Lo lei por primera vez cuando preparabamos con mi amigo Fernando un programa de Radio para conmemorar los 30 años del ultimo golpe militar. Creo  que es lo suficientemente claro,  quizas solo cabe preguntar a quien  cuestiona todo sin participar, a quien se aleja del que milita abiertamente como si fuera un leproso, o solo lo cree un oportunista, a quienes aun hoy le temen a la decision popular, Vos porque militas? vos en que crees?

Para lo que va a venir

La verdad le di muchas  vueltas a este texto y es muy dificil volver a escribir a pensar o intentar un proyecto nuevo en el futuro; el presente se ha vuelto tan avasallante que es muy complicado pararse a un lado para ver si la senda es segura o cominamos a tientas en un campo minado.
Sigo pensando que este sitio nacio para apoyar un programa de radio y lo seguire bancando hasta que eso suceda. Cambiaron mucho las condiciones iniciales, no solo porque pasaron unos cinco años sino principalmente porque adentro en el fondo donde nacen las mejores ideas y anidan los dolores mas intensos hay muchos cambios.
Ya no vivo en la misma ciudad y mis amigos cercanos solo lo son en mi corazon y sentimiento, fisicamente estan todos bastante lejos. Aunque los años me han mostrado que la distancia es una mentira muy grande,  inventada para que los debiles de espiritu y los tipos falsos salgan claramente a la luz. Los de fierro los que se preocupan por uno y te quieren ver bien,  encuentran la manera de que los sientas mas cerca en los peores momentos y siempre, siempre presentes.
Arranco nuevamente con este hobby de publicar y seguir tirado para adelante en el convencimiento absoluto de que YO ARGENTINO sera radio algun dia.

En poco tiempo

La enorme necesidad de hacer radio indica que en poco tiempo habra novedades.

Los voy a estar esperando.



"...el honor no lo perdì, es el heroe que hay en mi...."



Cuando juega la selección

Y en tu pais que pasa cuando juega la selección, nosotros hace muchos dias que solo vemos futbol. Todos estamos esperando el momento para influir en el resultado y por supuesto que gane Argentina.


Si algo no existe es el olvido

Como con la resaca de una gran fiesta (como lo fue la del Bicentenario Argentino), descubrimos que alguien quemo la alfombra o rompio un adorno, o se llevaron algo que no les pertenecia. Si es importarte hay que hacerlo saber para que NUNCA MAS vuelva a ocurrir. Los invito a compartir esta nota de Pagina12

Si algo no existe es el olvido.
Por Horacio Verbitsky

El obispo de Mercedes-Luján Agustín Radrizanni usó un tono más sutil que Bergoglio y Aguer, pero el contenido de su predicación no fue muy distinto.

La masividad de los festejos por el Bicentenario de la Nación Argentina desbarató la Operación Amnistía, impulsada desde un cuidadoso segundo plano por el Episcopado Católico. La solicitud del perdón fue transmitida al gobierno nacional por un obispo de esa iglesia y lleva las firmas de los ex dictadores Jorge Rafael Videla y Benito Bignone, el general Santiago Omar Riveros y el vicealmirante Hugo Siffredi, el comisario Miguel Etchecolatz y el sacerdote Christian von Wernich, el Turco Julián y El Nabo Barreiro, el ex jefe del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército Carlos Tepedino y su especialista civil en organizaciones religiosas Julio Cirino, los miembros del grupo de tareas de la ESMA Raúl Scheller y Pablo García Velazco, los procesados por la masacre de Margarita Belén y un centenar de ex militares, marinos, policías, penitenciarios y agentes civiles de Inteligencia detenidos por su participación en crímenes de lesa humanidad. Como la jerarquía eclesiástica obvió el protocolo para entregar la solicitud al Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, en forma extraoficial, sin una nota introductoria, el gobierno no le dará respuesta. Sólo contestará si el Episcopado se hace responsable de la solapada gestión que emprendió.

Desde hace tres décadas el Episcopado Católico repite que según el catecismo de esa entidad el sacramento de la reconciliación o la penitencia requiere algunas condiciones ineludibles: el reconocimiento de los yerros, su detestación y la búsqueda de posibles caminos de reparación. Pero la carta de Videla & Compañía no cumple con ninguna de esas condiciones. Los represores rechazan la justicia y no tienen la humildad de pedir perdón, por crímenes que no reconocen ni de los cuales se arrepienten. Sólo ofrecen olvidar el mal que les habrían hecho a ellos y no vengarse. Pese a que no se ajusta a sus propios cánones, la jerarquía católica se prestó a canalizar el planteo.

Setenta veces siete

Un grupo de laicos denominado “Proyecto setenta veces siete”, del que forma parte José María Sacheri, quiso participar del acto realizado en Luján hace tres semanas por el presidente del Episcopado, Jorge Bergoglio, pero no se llegó a un acuerdo. Setenta veces siete es la expresión del Evangelio para el perdón (Pedro pregunta si tiene que perdonar hasta siete veces las ofensas de su hermano. “Hasta setenta veces siete”, le responde Jesús. El pasaje se refiere a ofensas personales y el diálogo habría tenido lugar muchos siglos antes de que nacieran los estados nacionales y su justicia y se tipificaran los crímenes al por mayor contra la humanidad). Sacheri es hijo del ex conductor de la organización integrista Ciudad Católica, Carlos Sacheri, asesinado en diciembre de 1974 por un grupo que según el Ejército pertenecía al ERP22 mientras sus amigos sospechaban de la Triple A de José López Rega. “Setenta veces siete” se puso en contacto con el obispo emérito Carmelo Giaquinta, quien ese mismo día acompañó al grupo en una presentación en la Feria del Libro, durante la cual leyó un documento propio. Giaquinta es un teólogo que estuvo próximo al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y cuya casa fue ametrallada en 1976, según él porque alojó allí al sacerdote y militante montonero Justino O’Farrell. Ya como obispo fue uno de los pocos que hicieron una reflexión autocrítica, por haber festejado el campeonato mundial de fútbol de 1978 en las calles, “gritando como un estúpido el que no salta es un holandés”, en una Argentina “que tenía la obligación de estar de luto”.

La justicia como venganza

En la feria del libro, equiparó la justicia con venganza y odio y le opuso “el misterio del perdón”. Giaquinta no explicó la diferencia entre los crímenes de lesa humanidad por cuyos autores aboga y los pecados que enseñaba a perdonar Jesús, cuando aún no existía un tercero neutral como el Estado que al impartir justicia evitara una escalada de represalias. Su rudimentario fundamento evangélico es que Dios “hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos”. Su larga introducción teórica desemboca en un escueto final sobre “la reconciliación de los argentinos” que, según cree este obispo, están “prisioneros en el pasado” y sólo el perdón les permitiría desatarse esas presuntas ataduras para volver “a caminar como Nación”. Giaquinta advierte que no debe confundirse reconciliación con impunidad, pero no explica en qué consistiría en el concreto caso argentino. Cristo es “el reconciliador universal” y en consecuencia lo son la Iglesia, sus ministros y los fieles que disponen para ello de la oración,

el Evangelio y los sacramentos, y “las iniciativas públicas y privadas de los cristianos”. Los únicos ejemplos que atina a proponer son la mediación de Juan Pablo II en la cuestión del Beagle y la denominada Mesa de Diálogo, con la que el senador Eduardo Duhalde legitimó su breve interinato a cargo del Poder Ejecutivo. Como es ostensible, ninguna de esas circunstancias son comparables con el perdón que el derecho internacional niega a los autores de crímenes contra la humanidad. Pero de inmediato Giaquinta añade que la Iglesia no puede presentarse “como un ente jurídico mediador ordinario de los conflictos sociales, pues ello desnaturalizaría su finalidad y dañaría a las instituciones mediadoras previstas en la Constitución”. Es decir, los tres poderes del Estado, que se pronunciaron por la imposibilidad de amnistiar esos delitos o cesar su persecución por el paso del tiempo. Giaquinta fue acompañado en la mesa por Arturo Cirilo Larrabure, hijo del coronel Argentino Larrabure, quien murió en cautiverio el 23 de agosto de 1975. Las Fuerzas Armadas, parte de la justicia federal y grandes medios de comuni

cación impusieron la idea de que el oficial había sido torturado y luego asesinado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), que lo había secuestrado un año antes al copar la Fábrica Militar de Villa María. Una investigación realizada por el periodista Carlos Del Frade señala que según el expediente original de la causa, que incluye la autopsia realizada en el momento del hallazgo del cuerpo, no hubo tortura ni asesinato y avala el relato del empresario René Vicari, secuestrado durante los últimos días de vida de Larrabure en una celda contigua. Otro panelista fue el ex montonero Luis Labraña.

La declaración impulsada por la Corporaci

ón de Abogados Católicos pidiendo que se clausure “la venganza, la persecución implacable”, el acto de Bergoglio con los laicos en Luján, la convocatoria para el 25 de mayo a una movilización en la Plaza de Mayo inspirada en la de Corpus Christi de 1955 y la cita de las cámaras patronales agropecuarias a manifestarse ese mismo día en las rutas, formaban parte de esta Operación Amnistía. El modelo de carta que se envió al gobierno por intermedio de la jerarquía fue sugerido por un sacerdote colombiano que asiste en las cárceles de ese país a parapoliciales detenidos. Pero la difusión temprana de lo que se estaba preparando y, sobre todo, la escasa asistencia a Luján para un acto que no se justificaba, a pocos días del Te Deum del 25 de mayo en la misma Basílica, el fiasco del llamamiento ruralista, que no reunió más de treinta personas en los principales puntos de reunión, y la ausencia de público para escuchar la prédica de Bergoglio, condenaron la jugada a la insignificancia. Hasta Clarín on line dijo que en la Plaza de Mayo apenas había “centenares de personas”.

Bergoglio y la política

La eficacia de los actos políticos de Bergoglio depende de que no sean vistos como tales. Su esquema habitual es una lectura del Evangelio, en la cual injerta conceptos políticos sin relación o con algún vago contacto con el tema, cuyo sentido se vuelve explícito en las interpretaciones de sus voceros oficiosos, en los principales diarios de la Capital. Así ocurrió cada vez que Bergoglio descargó su mal disimulado encono contra el gobierno que asumió en 2003. Esa es una de las razones por las cuales tanto el ex presidente Néstor Kirchner como la actual CFK han preferido no ponerse al alcance de su dedo recriminador. La opción no fue suprimir la anacrónica institución medieval del Te Deum, como sería razonable en una república secular, sino desplazarlo a otros lugares del país, en busca de obispos sin la motivación ideológica y política

de Bergoglio, quien como parte de las luchas internas del peronismo tuvo fuerte influencia durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón, fue militante de Guardia de Hierro y ofreció la Universidad del Salvador para honrar al dictador Emilio Massera. Cuando el gobierno decidió solicitar el Te Deum del 25 en Luján, Bergoglio decidió realizar otro en la Catedral. Pero convertirlo en un acto político de la oposición requería del sigilo que se perdió cuando esos preparativos se hicieron públicos. Inquieto al quedar tan expuesto, en una institución cuya forma de hacer política es decir que está por encima de la política, tuvo que cambiar de planes y poner distancia, al punto de escabullirse hacia la sacristía para que ni lo saludaran los jefes políticos presentes, como los hermanos enemigos Maurizio Macrì y Francisco De Narváez. También decidió no leer un texto propio acerca del Bicentenario, sino el que la Comisión Permanente del Episcopado aprobó en marzo, más una zalamería hacia las autoridades que en el mismo momento estaban en la Basílica de Luján. Ese texto, “La patria es un don, la N

ación una tarea” afirma que “la celebración del Bicentenario merece un clima social y espiritual distinto al que estamos viviendo”, que según los obispos sería “de confrontación permanente que profundiza nuestros males”. La pluma episcopal atribuye a presuntas deficiencias institucionales un alto costo social. En una excursión por terrenos que no son de su especialidad pregona que “la calidad institucional es el camino más seguro para lograr la inclusión” y como es usual agrega que “si toda la Nación sufre, más duramente sufren los pobres”. También opone “leyes que respondan a las necesidades reales de nuestro pueblo” a otras que atribuye a intereses ajenos a una imaginaria “naturaleza de la persona humana, de la familia y de la sociedad”. Es decir la reforma antidiscriminatoria del Código Civil en los artículos sobre el matrimonio.

Aguer sobre odio y venganza

El mismo día, en la Catedral de La Plata, su Arzobispo, Héctor Aguer, criticó que se prescinda “de la referencia fundante a las raíces” y a la tradición, “como si fuéramos seres sin herencia”. Esto explicaría el individualismo y una “inclinación atávica a la discordia”. Pero lo más grave sería la dramática “tergiversación de la historia, en la que se han filtrado imposturas manifiestas canonizadas como dogmas. Así ha ocurrido con sucesos clave del siglo XIX, y ocurre nuevamente con hechos más o menos recientes, observados con mirada tuerta, cuya interpretación sesgada mantiene abiertas heridas dolorosas, incentiva la división, perturba los ánimos y extravía el juicio de los jóvenes y de los desprevenidos”. Para Aguer “la memoria debe ser integral, la verdad completa; las medias verdades ofrecen mordiente al resentimiento, atizan los rencores, perpetúan el desencuentro. La aspiración ardiente a la justicia no debe servir de disfraz al odio y a la sed de venganza”. El “deber sagrado para quienes presiden la comunidad”

sería “procurar la reconciliación”. Como Bergoglio, también Aguer habló del “recto ordenamiento jurídico de la sociedad” que los tres poderes del Estado deben tutelar y no deformarlo con “leyes inicuas que alteren la esencia natural del matrimonio, que minen la solidez de la familia y entreguen al estrago la vida de los niños por nacer”.

Memoria e Identidad

El arzobispo de MercedesLuján, Agustín Radrizzani, es una persona encantadora en comparación con sus colegas de Buenos Aires y La Plata. Carece de la ambición de poder y el ánimo belicoso de Bergoglio y de la manía por el control y la disciplina de Aguer. Su percepción de la realidad

social se forjó en los años que pasó junto a Jaime de Nevares en Neuquén y luego como obispo del conurbano en Lomas de Zamora. Su preocupación por los más destituidos no es hipócrita ni oportunista. Tampoco está enfermo de hostilidad hacia el gobierno nacional. Por todas esas razones y porque Kirchner se resbaló del brazo del sillón en el que estaba sentado, CFK decidió pedirle que oficiara el Te Deum del Bicentenario. Radrizzani usó un tono más sutil que Bergoglio y Aguer, pero el contenido de su predicación no fue muy distinto. Dijo que le preocupaba un presunto “deterioro de nuestro acervo cultural” y reclamó que las leyes promuevan “la defensa de la vida, la familia y el bien común”. Luego de establecer que en ese día no diría más sobre “estos aspectos conflictivos” anunció que pensaría el futuro “desde nuestra identidad”, es decir el catolicismo, en cuatro dimensiones: memoria, identidad, reconciliación y desafíos. Memoria e identidad son dos conceptos emblemáticos de las luchas populares en las últimas décadas,

asumidos por los organismos defensores de los Derechos Humanos y por la justicia. Radrizzani se apropió de ellos en una clave por completo distinta. La memoria sería la de la catolicidad del Estado, expresada en el Te Deum que acompañó a la Nación Argentina desde el 25 de mayo de 1810 (sin recordar la abierta oposición de los papas Pío VII y León XII a la Independencia americana y el consecuente alineamiento de los obispos de entonces con la potencia colonial). También exaltó un “plan de Dios”, que habría ayudado a superar conflictos, “a abrazar los ideales democráticos”, a recibir a millones de inmigrantes y a “cultivar el espíritu de tolerancia”, afirmaciones dogmáticas que los hechos de la historia desmienten. La misma operación aplicó a la identidad. Exaltó los valores cristianos que impregnaron la vida pública aun antes de la emancipación y dijo que unidos a la sabiduría de los pueblos originarios y a las sucesivas inmigraciones formaron “la compleja cultura que nos caracteriza”, dentro de la cual no incluyó a

los otros cultos que también forman parte del país y que junto con agnósticos y ateos suman un cuarto de su población. En esa cultura prevalecen valores que tienen origen en Dios, como “el respeto a la dignidad del varón y la mujer”, que son los únicos “verdaderos sobre los cuales podemos avanzar hacia un nuevo proyecto de Nación”. Como ejemplo de esos valores mencionó a Belgrano, “de profundas convicciones cristianas” que en septiembre de 1810 mandó celebrar una misa en Luján pidiendo protección divina para sus campañas, y a San Martín, quien llevó en sus campañas un relicario de la Virgen de Luján. Esta visión exclusivista fue reforzada luego de la homilía cuando un obispo ortodoxo, una pastora evangélica, un rabino j

udío y un sheik musulmán fueron invitados a sumarse a la celebración, como representantes de los hombres de buena voluntad que llegaron para habitar este suelo, es decir extranjeros a la nacionalidad argentina, que es católica. Algunos de ellos lo eran, pero otros tienen más generaciones en esta tierra que el arzobispo lujanero. Una vez

establecidos esos límites, Radrizzani predicó sobre la reconciliación luego de las “tremendas luchas fratricidas”, lo cual adquiere todo su sentido con la solicitud de amnistía de Videla y los suyos. El arzobispo no dejó de implorar una mayor transparencia, una justicia más efectiva, una mejor y más equitativa distribución de la riqueza y una mayor independencia de los poderes republicanos. El desafío consiste en “mejorar la calidad de nuestras instituciones”, sin “perder nuestra identidad”, enriquecernos integrando “la patria grande soñada por San Martín y por Bolívar”, y lograr una educación para todos que forme “buenos cristianos”. Esas “referencias comunes y constantes”, que están “más allá de partidismos e intereses personales” son las que permitirán “fortalecer el consenso”. Por último, hace falta la ayuda divina para “incluir a todos, promover la igualdad y el desarrollo social”, ya que “la mayor pobreza es la de no reconocer la presencia del Misterio de Dios y de su amor en la vida del hombre”.

Es decir que la memoria debida es la de la catolicidad de la Argentina, la identidad de la patria es el catolicismo y su desafío es aplicar una receta católica para cada problema. Por ejemplo, el perdón a los represores.

La fiesta

La respuesta colectiva a la convocatoria oficial por el aniversario patrio fue imponente. El Estado se propuso agasajar al pueblo convirtiendo a Buenos Aires en un gran parque de diversiones, gratuito y de alta calidad. El pueblo acudió con alegría, pese al sex symbol que calificó de “deserotizante” al Bicentenario y al columnista que despreció el estruendo hiriente que sólo merece un sarcasmo sordo, mientras la gente circula con

aire ajeno porque la fiesta no la interpela. Como en otras ocasiones de la historia, la presencia en la calle de un actor colectivo rompió todos los moldes y enardeció a las elites. Los canales de noticias recién comenzaron a transmitir los actos cuando ya había millones en las calles, pero ayer y hoy compitieron con programas especiales de repeticiones, en los que pasaron desde el desdén al éxtasis. La concepción de la fiesta que aportó CFK fue política, aunque no partidaria ni proselitista. Tanto la proyección sobre el Cabildo como el desfile alegórico de estructuras gigantescas en movimiento, con ecos del futurismo de Marinetti, llevaron una cuestión ideológica al debate de masas. Todos los medios reprodujeron la imagen de la presidente cuando bailaba en el palco al ritmo de la murga que escenificó el regreso a la democracia. A pocas filas de CFK, los cuatro uniformados jefes de Estado

Mayor de las Fuerzas Armadas ma

rcaban el ritmo con manos y pies mientras la murga repetía la consigna “Militares nunca más”.

Hasta que llegue el dia

Buenos llego el momento de indefinición, los muchachos ya estan en Sudafrica y nosotros aca solo podemos esperar, se habla mucho al pedo y se espera pensando en nada. Vemos millones de veces goles viejos y otros mundiales, analizamos al primer rival y nos muestran: los estadios, si hay o no altura donde se juega, las hipotesis de salir primero o segundo en el grupo para ver cuanto tenemos que viajar en octavos o cuartos y bla, bla, bla, bla...
¿Pero sabes que? algunos encontraron con que esperar el mundial, eso si el dia del partido a prestar atencion y tener todo listo...




VAMOS ARGENTINAS CARAJO